martes, 24 de febrero de 2009

Celina de Ávila: un paso hacia la vida política

Renunció a su trabajo para apoyar de lleno a su esposo, Rodrigo Ávila, en la búsqueda de la Presidencia de la República. En el camino también se ha convertido en mensajera de los principios areneros
Celina de Ávila no tiene reparo en aceptar que la vida le cambió totalmente cuando su esposo, Rodrigo Ávila, decidió involucrarse en la política y pelear por la Presidencia de la República.
Con dos hijas adolescentes y una pequeña de cinco años que cuidar, ella ha tenido que partirse en tres. No sólo ha tenido que ser madre y esposa a la vez sino que, además, ha tenido que combinar estas facetas con la vida política, que la ha obligado a proyectarse ante los salvadoreños como la posible Primera Dama de la República.
Confiesa que ya estaba acostumbrada al horario de siete días y 24 horas de trabajo que Ávila mantenía cuando era director de la Policía Nacional Civil, pero reconoce que la carrera política le ha robado, incluso, aquellos domingos libres para ir a la playa o visitar a la familia que a veces les quedaban cuando su esposo estaba al frente de la corporación. "Hoy los fines de semana son los
días en los que más trabajamos", asegura la esposa del aspirante arenero.
Para incluirse en la vida política, Celina de Ávila tuvo que renunciar a su trabajo como jefa de banca de inversión en uno de los bancos del país, para involucrarse de lleno en la campaña y apoyar a su esposo en sus actividades proselitistas.
Ella misma está teniendo que viajar a diferentes departamentos, para llevar el mensaje directo a las mujeres que, como ella, han trabajado desde jóvenes por sacar adelante a su familia.
El trabajo político que podría llegar si los resultados electorales le son favorables a su esposo no le asusta a Celina.

Según la esposa del candidato presidencial, el haber sido madre tan temprano, a los 19 años de edad, le obligó a "sacar el hombro" por su hija Michelle y buscar un empleo para superarse y poderse pagar los estudios.
Fue su madre quien, a través de su trabajo en venta de seguros, le ayudó a ganarse la vida hasta que culminó su carrera en administración de empresas en la Universidad José Matías Delgado.
Vida familiar
Celina se casó en el año 2000 con Rodrigo Ávila. Éste la había visto en una boda y desde ahí buscó la manera de conocerla.
Celina cuenta que fue la astucia de sus amigos lo que propició el encuentro que, prácticamente, fue una cita a ciegas.
Celina visualizó en Rodrigo a una persona confiable y de buenos sentimientos. Ambos tenían ya una hija por separado, pero esto no fue impedimento para que decidieran casarse y formar una familia.
Celina asegura que Michelle y Andrea crecieron siempre como hermanas.
En el hogar, Celina se auto define como la persona que trata de mantener el equilibrio en la casa. "Trato de ser amiga de mis hijas y mantener todo bajo control", narra.
Como esposa, de Ávila dice que desde que conoció a su esposo, éste le ha enseñado mucho como persona. "Rodrigo ha sido una bendición en mi vida, Rodrigo me ha hecho crecer mucho como persona. Es muy bondadoso y muy entregado hacia los demás", opinó.
Celina se considera una mujer muy responsable.

Hoy, con la vida política a punto de ebullición, Celina dice que han tenido que ingeniárselas para estar cerca de sus hijas, apoyarlas en sus estudios.
"Mis hijas van al supermercado y luego le ayudan a la niña pequeña a hacer sus tareas", dice la esposa del candidato.
No obstante, asegura que nunca ha dejado de lado actividades en familia como ver películas o ir a misa los domingos en la Parroquia San Juan Bautista de la capital.
Proyectos
De la mano de su esposo Rodrigo, Celina ha descubierto que podría hacer algo más que una Primera Dama de la República.
En su mente giran proyectos que han sido incluidos en el plan de gobierno de Rodrigo Ávila y que pretende liderar una vez su esposo gane la presidencia.
"Yo como Primera Dama estaría a cargo de la Secretaría de la Familia y en algunos consejos o ministerios que trabajarían para la prevención del maltrato del abuso infantil", asegura la esposa de Ávila.
Uno de los proyectos que ha tomado como bandera ha sido la creación de centros infantiles pues considera que si una mujer puede dejar protegidos a sus hijos en un lugar seguro mientras trabaja, su familia progresará también. "Una mujer que progresa es una familia que progresa", aseguró Celina de Ávila.
Otro de los grandes proyectos en los que piensa involucrarse de lleno es un programa que lograría darle el alimento, las vitaminas y todos los cuidados necesarios a los niños que van de 0 a 5 años.
También quiere poner mucho énfasis en programas de atención al adulto mayor y a las personas que tienen alguna discapacidad física pues su madre ha colaborado siempre con este sector.

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